








El 20 de Noviembre se conmemoran 97 años del inicio de la Revolución mexicana.
Alguno de mis amigos piensa que mi interés en la historia es una especie de “hobbie” similar a coleccionar los cada vez menos vigentes Timbres Postales. Tiene razón: encuentro placer, casi de coleccionista solitario, en mis elucubraciones.
Pero él también piensa que no tiene sentido hurgar en el pasado y que hacerlo podría significar alienarse del “aquí y ahora”.
Por supuesto que lo que me importa es el “Aquí y Ahora”, así, con mayúsculas. En verdad los huesos de Porfirio Díaz, Madero, Zapata, Villa, Carranza, Obregón, Calles y demás no me importan. Pero me importa el significado, vivo, que les asignamos, y los propósitos de su utilización simbólica.
No me interesa “recuperar” valores culturales del pasado, ni recrear –imposible de cualquier forma- utopías engañabobos sino entender el presente en sus propios términos y mediante el estudio del pasado que no pasó, del pasado que, inadvertido para la conciencia, sigue determinando nuestra patología social.
¿Qué sabemos de la(s) revolución(es)
¿Porqué sigue viva en el imaginario colectivo? ¿Porqué todavía hay familias dispuestas a disfrazar a sus hijos e hijas como Zapata y como La Adelita? ¿Cuáles fueron las causas que hicieron estallar las estructuras sociales del porfiriato? ¿Cuáles fueron las causas que hicieron prolongar el caos y la violencia social durante más de 10 años? ¿Qué efectos tuvo (tiene) en nuestra sociedad el que cerca de 10% de la población, la mayor parte de ellos hombres jóvenes hayan muerto? ¿Porqué la gran rebelión ó, mejor dicho, la gran cantidad de rebeliones, no cristalizaron en un Estado capaz de modular la abismal diferencia entre una élite hiperminoritaria y una mayoría paupérrima? ¿Qué distorsiones ideológicas ha tenido la interpretación de los acontecimientos? ¿Es posible darle una resignificación a un movimiento que ha sido ideológicamente manoseado y puesto al servicio de una clase socio-política? ¿Podemos extraer aprendizaje que contribuya a evitar una catástrofe como aquella? ¿Hay diferencias significativas en la estructura social actual comparada a la prerrevolucionaria? ¿Podría ocurrir otra revolución?. ¿Qué ingredientes hermanan y diferencian las Revoluciones francesa, gringa, mexicana, soviética, china, cubana? ¿Existe un Marco Conceptual que permita estudiar estos fenómenos? ¿Es pertinente plantear niveles político, económico e ideológico para hacer una aproximación teórica?
Me quedo, por hoy, solamente con las preguntas. Las respuestas deben estar alrededor
Alguno de mis amigos piensa que mi interés en la historia es una especie de “hobbie” similar a coleccionar los cada vez menos vigentes Timbres Postales. Tiene razón: encuentro placer, casi de coleccionista solitario, en mis elucubraciones.
Pero él también piensa que no tiene sentido hurgar en el pasado y que hacerlo podría significar alienarse del “aquí y ahora”.
Por supuesto que lo que me importa es el “Aquí y Ahora”, así, con mayúsculas. En verdad los huesos de Porfirio Díaz, Madero, Zapata, Villa, Carranza, Obregón, Calles y demás no me importan. Pero me importa el significado, vivo, que les asignamos, y los propósitos de su utilización simbólica.
No me interesa “recuperar” valores culturales del pasado, ni recrear –imposible de cualquier forma- utopías engañabobos sino entender el presente en sus propios términos y mediante el estudio del pasado que no pasó, del pasado que, inadvertido para la conciencia, sigue determinando nuestra patología social.
¿Qué sabemos de la(s) revolución(es)
¿Porqué sigue viva en el imaginario colectivo? ¿Porqué todavía hay familias dispuestas a disfrazar a sus hijos e hijas como Zapata y como La Adelita? ¿Cuáles fueron las causas que hicieron estallar las estructuras sociales del porfiriato? ¿Cuáles fueron las causas que hicieron prolongar el caos y la violencia social durante más de 10 años? ¿Qué efectos tuvo (tiene) en nuestra sociedad el que cerca de 10% de la población, la mayor parte de ellos hombres jóvenes hayan muerto? ¿Porqué la gran rebelión ó, mejor dicho, la gran cantidad de rebeliones, no cristalizaron en un Estado capaz de modular la abismal diferencia entre una élite hiperminoritaria y una mayoría paupérrima? ¿Qué distorsiones ideológicas ha tenido la interpretación de los acontecimientos? ¿Es posible darle una resignificación a un movimiento que ha sido ideológicamente manoseado y puesto al servicio de una clase socio-política? ¿Podemos extraer aprendizaje que contribuya a evitar una catástrofe como aquella? ¿Hay diferencias significativas en la estructura social actual comparada a la prerrevolucionaria? ¿Podría ocurrir otra revolución?. ¿Qué ingredientes hermanan y diferencian las Revoluciones francesa, gringa, mexicana, soviética, china, cubana? ¿Existe un Marco Conceptual que permita estudiar estos fenómenos? ¿Es pertinente plantear niveles político, económico e ideológico para hacer una aproximación teórica?
Me quedo, por hoy, solamente con las preguntas. Las respuestas deben estar alrededor