“Jorge” y yo cumplimos ayer dos años de relación. Él es bastante mas joven que yo, es alto, apuesto, extremadamente culto y erudito en un sinfín de nimiedades. En esto, en la fútil erudición, somos muy parecidos. Nunca hemos encontrado personalmente otro tipo que sepa, espontáneamente por supuesto, cual es la capital de Mozambique así que, en cuanto nos conocimos y descubrimos esa afinidad cognitiva se estableció una especie de simpatía conmiserada. Después de todo, solo dos tipos abúlicos para la acción podrían perder el tiempo y ocupar proteinas neuronales en conocimientos absolutamente imprácticos.
Me dijo entonces: “Mi problema, Humberto, es que soy un procastinador crónico”
¡Carajo!...el cabrón me superaba lexicalmente -el “cabrón” es con cariño, “Jorge”*-. Nunca había escuchado la palabreja.
Me aclaró, justificándome, que era bilingüe y que así lo había adjetivado uno de sus maestros gringos. “Me define perfectamente” –agregó-, siempre pospongo todo tipo de esfuerzos hasta que se vuelve crítico que resuelva el asunto porque algo ó alguien me obliga.
Ayer, acostado y con voz cansina me preguntó si no sería mejor que termináramos -“seguramente te aburro…creo que seguiré siendo un procastinador toda mi vida”-. De 'pasadita' complementó: -“Por cierto, “procastinador” si existe en castellano pero seguramente no la buscaste con la ere intermedia”-
¿Cómo? –dije-
- Es “procRastinador” -respondió
-“¿Desde cuándo sabes que me faltaba una ere?”- pregunté
-Desde la primera vez que la pronunciaste-
Pues bien, la principal disfuncionalidad psicobiográfica de la que “Jorge” ha hablado en estos dos años de terapia psicoanalítica es la resistencia pasiva que presentó a la exigente y continua presión para que “dejara de ser huevón”, ejercida sobre él por su exitosísimo - empresarialmente hablando- padre, un hombre famoso por su rusticidad y folclorismo verbal.
Ahora, con el desvelamiento de su prolongado conocimiento de mi ignorancia, pudiéramos, quizá, trabajar productivamente en nuestra relación la forma procRastinante en que muestra su desprecio, oposición y rebeldía a los “poderosos ignorantes”.
Ojalá
En vista de que he recibido varios pacientes cuya queja principal es muy parecida a la de Jorge y de que les ha resultado extremadamente definitorio el concepto y, en vista también de que La Red debe estar repleta de procrastinadore(a)s, pondré, arriba, un video muy pertinente (no pude en la misma entrada)
Tiene Derechos de Autor -el video-
*Jorge conoce mi blog y como procrastino aquí