
Espero no caer en depresión. Conozco intelectualmente todo lo que es una depresión pero nunca la he conocido en persona.
El ánimo que conozco bien es la tristeza pero una y otra son radicalmente diferentes.
La tristeza siempre tiene relación con un vaciamiento en el mundo. El mundo se vació por la muerte de alguien muy significativo. Se vació porque desapareció mi modus vivendi al quebrar mi fabriquita de imágenes y estatuitas de la Virgen de Guadalupe y de San Juandieguito hechas, sepa la chingada como, a la mitad de mi precio por los chinos.
Pero la tristeza no me anestesia. Sigo teniendo “pila” para enojarme, para reclamar, para sentir rabia ó incluso ansiedad. ¿Ansiedad? ¡Claro! La ansiedad ligada a la tristeza tiene una función vital: Me avisa del peligro, me avisa de las pérdidas, me avisa de mi indefensión para que me movilice, para que tome medidas.
Si estoy triste puedo llorar con lágrimas
La depresión no proviene del vaciamiento del mundo. Viene del vaciamiento del Yo.
La pérdida es la de la propia persona, todo lo que ha servido para auto ubicarse y definirse se pierde y me experimento a mi mismo como un cascarón hueco.
Toda emoción ha recibido una inyección de Lidocaína o cualquier anestésico y, aunque sé, en la cabeza, que debiera sentir alegría y esperanza al ver en el noticiero la sorprendente -por inusual- narración de que un policía ayudó a evitar que una ancianita se achicharrara en el incendio de su casa-choza REALMENTE no me importa ni siento NADA.
Sé que debiera indignarme al oír sobre la enorme cantidad de pequeños y medianos negocios que han tenido que cerrar por los chinos y por las extorsiones pero NO ME IMPORTA.
No quiero pensar, no quiero visitas, no quiero ninguna pregunta, no quiero moverme, las bolsas vacías de frituras, el alimento que menor esfuerzo me demanda, se van acumulando por todos lados mezcladas con vasos de fondos pegajosos y negruzcos por algún residuo de refresco que no tuve ganas, hace días, de terminar.
Estoy fermentándome en mis propios fluidos y cada vez me semejo mas a los sucios y deshilachados esquizofrénicos callejeros.
Deprimido no lloro. Se vació el Yo y con él las glándulas lacrimales.
El teléfono suena y no lo contesto pero he dejado el altavoz de la respondedora automática. Oigo dejar mensajes a vendedores, acreedores y algunos seres preocupados por mi. Falta poco para que la máquina se sature y, en ese momento, dejaré de escuchar mi nombre pronunciado por humanos. Yo hace tiempo que me trato genéricamente, despersonalizadamente.
Mi ánimo y mi mente están tan despoblados que me sorprende que siga vivo. Mi carcaza sigue haciendo lo que se requiere para vivir… mmmhhh
Que fuerte soy.
El teléfono suena y no lo contesto pero he dejado el altavoz de la respondedora automática. Oigo dejar mensajes a vendedores, acreedores y algunos seres preocupados por mi. Falta poco para que la máquina se sature y, en ese momento, dejaré de escuchar mi nombre pronunciado por humanos. Yo hace tiempo que me trato genéricamente, despersonalizadamente.
Mi ánimo y mi mente están tan despoblados que me sorprende que siga vivo. Mi carcaza sigue haciendo lo que se requiere para vivir… mmmhhh
Que fuerte soy.