La bella Carolina, en uno de esos saltos espectaculares que permite el ciberespacio, desde Misiones, Argentina, hasta Monterrey, México, me invitó a participar en una cadena peligrosísima porque incluye el compartir 8 cosas 8, personales con la blogósfera.
Ya, Bugman, filoso bonaerense, en su espacio “Los Sin-logismos de Bugman” advierte acuciosamente de los peligros implícitos para quienes participen.
Hace semanas veía la proliferación del “meme” pero la instrucción era compartir la página 123 del libro que se estuviera leyendo.
¿A dónde iremos a parar?
Debido a mi glotonería y gusto por la cocina me gustaría que se iniciara una cadena en la que cada individuo e individua compartiera las cuatro recetas más prácticas y sabrosas que conociera (lo de individua se lee y oye cacoléxico y cacofónico, respectivamente, pero no puedo evitar el efecto Fox).
Pero basta! Cuanta disgregación. Mente a la obra, las reglas transmitidas por Caro son:
1.-Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo.
2.-Además de las 8 cosas tiene que escribir en su blog las reglas.
3.-Por último tiene que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blogs.
4.-Por supuesto, no hay que olvidar dejarles en un comentario, que han sido seleccionados para este juego.
Mis ocho cosas:
1.- Me fascinan las hormigas desde mi más tierna infancia hasta la fecha. Puedo observarlas por horas ejecutando diligentemente la tarea que el destino genético les ha encomendado y del que no se separan un ápice (He pensado que las hormigas y los japoneses deben compartir cierto ADN).
Las obreras en su búsqueda y acarreo incansable de material orgánico.
Alguna vez pude ver un ejemplo de CI (Coeficiente Intelectual) probablemente más alto que el mío en una hormiga que transportaba una ramita verde y se topó con un escollo al parecer infranqueable: Una grieta en el piso.
El rojo insecto dejó la rama, exploró el abismo, dio varias vueltas y decidió – si…créanme, DECIDIÓ- que la ramita era un excelente puente. La colocó con habilidad increíble sobre el foso, pasó sobre ella y, probablemente con una sonrisa – esta no me consta pero yo hubiera reído como loco- la tomó del otro lado y siguió su camino.
2.- Paradójicamente, no siento ninguna atracción por las culturas asiáticas. Si fuera absolutamente imprescindible emigrar de México, colocaría como última opción a China, Vietnam, Tailandia, Corea ó Japón. Seguramente esto habla mal de mí pero no me importa. Tengo por tarea encontrar los motivos pero nunca la he llevado a cabo. Solo sé que no es racismo porque no siento la mínima animadversión hacia ningún asiático.
3.- Cada día más senecto, me voy desexualizando progresivamente y debo confesar que no añoro las “tormentas eróticas” que todavía hace pocos años me hacían tomar decisiones guiadas más por la hormona que por la neurona. Puedo asegurar que en este momento, si alguna improbable divinidad me ofreciera restituir a su antigua potencia el impulso sexual, con gusto se lo cambiaría por buenos riñones, buen hígado, buenos pulmones y, al menos, mantener la dudosa calidad de mis conexiones neuronales. Todo ello para seguir conversando, bebiendo mis cervezas y tequila y fumando.
4.- Confieso mi irracional y absurda atracción por mujeres muy blancas y rubias. Absurda si tomamos en cuenta que soy prieto. Debo tener algún gen de Moctezuma ya que, como describo en el post correspondiente, el emperador azteca se sintió fascinado por Cortés y por el rubio Pedro de Alvarado.
5.- Nunca he podido terminar de leer ningún libro “edificante”. Og Mandino, Carlos Cuauhtémoc Sánchez, “I’m Okay, You’re Okay”, y todas las variantes de “caldo de pollo para el alma” verdaderamente son inalcanzables para mi. Me he propuesto terminar alguno pero….me pongo a ver hormigas, me duermo inopinadamente ó mantengo el libro abierto ante mis ojos y media hora después me doy cuenta que estoy pensando en alguna receta de cocina espectacular que prepararé el fin de semana.
6.- Me encantan la lluvia y el frío. Verdaderamente debo tener un serio problema en mi identidad. Es algo parecido a que me gusten las rubias estando rodeado de morenas.
Nací, crecí y vivo en una región árida, reseca, excesivamente asoleada y calurosa y es precisamente por eso que los pocos días de lluvia y frío me parecen extraordinariamente deliciosos. Todavía, a pesar de mi envejecimiento y de que en invierno se llega a temperaturas cercanas a cero centígrado, nunca me he comprado un chaquetón ó abrigo.
Estoy casi seguro que de no existir los aparatos enfriadores del medio ambiente ó de los coches hubiera emigrado a Zacatecas ó Toluca.
7.- No me gusta conversar por teléfono. A pesar de diversas presiones familiares y profesionales me he negado a tener un teléfono celular porque me parece horripilante el que aún en las actividades más íntimas (actualmente lo más íntimo que tengo son las funciones excretoras) se pueda tener el apremio de una conversación.
8.- Detesto a los políticos y me niego, cuanto puedo, a saludarlos ó conversar con ellos. Las pocas ocasiones en que he tenido que hacerlo consigo rápidamente que no tengan interés en hablar conmigo. Sin embargo, sé que son una subespecie inevitable en la vida social. Siempre voto y, aunque me gustaría votar “por el mejor”, los lamentables partidos políticos nacionales siempre me han puesto ante la disyuntiva de votar por “el menos peor”.
En las últimas elecciones municipales el PRI nos ofreció como candidato a un mafioso vuelto multimillonario en la política y el PAN, probablemente en un reflejo de su dirigencia, nos colocó a un idiota. Debo ser idiota porque, puesto a elegir, voté por éste.
En las últimas elecciones federales el PRI (parece que los asesora “El Chapo Guzmán”) puso como candidato a otro mafioso; el PRD puso a un demagogo astuto, autócrata con vocación caudillista tipo Emiliano Zapata. Probablemente hubiera sido buen presidente los primeros 6 años; El PAN nos ofreció a un grisáceo burócrata chaparrito seguramente especialista en “caldo de pollo para el alma”. Él, al igual que toda su familia, siempre han vivido pegados al presupuesto del erario público (para ser justos, los otros también).
¿Por quién voté?....me siento gris.
Se cierra el confesionario.
Querida Caro, misión cumplida. Solo alteraré la consigna de invitar a otros ocho. Ocurre que no llego a los ocho visitantes asiduos. Tú eres una de las pocas pero, gracias a la cadena, ya sé que tienes un lunar “especial” solo me gustaría saber, asexuadamente, ¿ A qué hueles?.
Mis siguientes ocho visitantes estarán automáticamente invitados a participar del peligroso experimento. Dudo que los pueda cohersionar pero los iré estimulando a participar.
Hasta la vista.
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domingo, junio 17, 2007
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