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sábado, diciembre 10, 2011

Tres Sonetos de Sor Juana









El abrazo del odio es más fuerte que el del amor, dice Kundera en alguno de sus escritos. Lo cierto -¿será?- es que el odio y el amor en sus diversas combinaciones, mezclas y diferenciaciones son los motivadores, los impulsadores, de la mayor parte de las acciones y creaciones humanas.


Sor Juana Inés de la Cruz, la monja mexicano-hispánica del siglo XVII, poseedora de intelecto y talento excepcionales escribió un largo poema llamado "Primero sueño" que puede considerarse uno de los intentos mas bellos y profundos por explorar el interjuego entre las emociones y la generación del conocimiento.


Seleccioné para transcribir aquí tres de sus sonetos -parciales- porque son particularmente articulables a la sensación de conflicto emocional que, creo, todos alguna vez conocemos pero rara vez describimos con la potencia de la poesía iluminante.


Mira como en los Sornetos 176, 178, 182, Son Juana hace batallar, perfectamente rimados, al amor, al odio y a la razón:


176


"Yo no puedo tenerte ni dejarte,


ni sé porqué, al dejarte o al tenerte,


se encuentra un no sé qué para quererte,


y mucho si sé qué para olvidarte"





178


"De ver que odio y amor te tengo, infiero


que ninguno estar puede en sumo grado,


pues no le puede el odio haber ganado


sin haberle perdido amor primero.


Y si piensas que el alma que te quiso


ha de estar siempre a tu afición ligada,


de tu satisfacción vana te aviso:


pues si el amor al odio ha dado entrada,


el que bajó de sumo a ser remiso,


de lo remiso pasará a ser nada."


182


"No es solo por antojo el haber dado


en quererte, mi bien, pues no pudiera


alguno que tus prendas conociera,


negarte que mereces ser amado.


Y si mi entendimiento desdichado


tan incapaz de conocerte fuera,


de tan grosero error aun no pudiera


hallar disculpa en todo lo ignorado.


Aquella que te hubiera conocido,


o te ha de amar, o confesar los males


que padece su genio en lo entendido


juntando dos extremos desiguales:


con que ha de confesar que eres querido,


para no dar improporciones tales."




¿Qué tal? ¡Vaya monjita!