domingo, julio 08, 2007

PRIMER MARCADOR DE IDENTIDAD MEXICANA

Sigmund Freud, el rastreador por excelencia del funcionamiento mental inconciente, tuvo particular interés en estudiar la forma en que se instala, en cada mente, la Conciencia Moral eg.: los códigos normativos de la conducta social. Al “software” que se instala en la mente de cada individuo y que determina las prohibiciones pero también los ideales, le llamó: “Superyó” (en el sentido de “ Sobre el Yo” y no en el de “Supermán)

Freud (1930) creyó que había una concordancia entre el desarrollo del superyó individual y el proceso cultural de la comunidad y dice: “El superyó de una época cultural tiene un origen semejante al del individuo: reposa tras la impresión que han dejado tras sí grandes personalidades conductoras, hombres de fuerza espiritual avasalladora, o tales que en ellos una de las aspiraciones humanas se ha plasmado de la manera más intensa y pura, y por eso también, a menudo, más unilateral. La analogía en numerosos casos va más allá todavía, pues esas personas...han sido en vida escarnecidas, maltratadas y aún cruelmente eliminadas por los demás”.


Porque lo creo es porque me ha interesado ver lo que sigue vivo del pasado histórico de nuestra sociedad y porque hurgar en el pasado adquiere importancia para comprender y dar mejores perspectivas al presente.


Arturo Uslar Pietri, venezolano, escribió:
“Los descubridores y colonizadores fueron precisamente nuestros más influyentes antepasados culturales y no podemos, sin grave daño a la verdad, considerarlos como gente extraña a nuestro ser actual. Los conquistados y colonizados también forman parte de nosotros [... y] su influencia cultural sigue presente y activa en infinitas formas en nuestra persona. [...] La verdad es que todo ese pasado nos pertenece, de todo él, sin exclusión posible, venimos, y que tan sólo por una especie de mutilación ontológica podemos hablar como de cosa ajena de los españoles, los indios y los africanos que formaron la cultura a la que pertenecemos”

Alfonso Reyes, regiomontano, epítome de la erudición en nuestra tierra, suena freudiano en el párrafo que transcribo. Dice:
“En busca del alma nacional ... yo procuraría interpretar y extraer la moraleja de nuestra terrible fábula histórica, buscar el pulso de la Patria en todos los momentos y en todos los hombres en que parece haberse intensificado; pedir a la brutalidad de los hechos un sentido espiritual, descubrir la misión del hombre mexicano en la tierra, interrogando pertinazmente a todos los fantasmas y las piedras de nuestras tumbas y monumentos.”

Cada cultura establece y trasmite a sus miembros, transgeneracionalmente, las reglas de interacción entre sus miembros de tal forma que se pauta, poderosamente, la actitud de los individuos de una colectividad en relación al poder, y las reacciones ante lo diferente.
El paradigma de diferencia más ubicuo en toda sociedad es el de feminidad-masculinidad y el estudio de la forma en que se negocia el ejercicio del poder, las costumbres, reglas y actitudes implícitas ó explícitas en ese campo dan importante información sobre las marcas identitarias en cada cultura.

De acuerdo a la hipótesis freudiana de que una personalidad con fuerza excepcional deja huella cultural indeleble y da marcadores de identidad a su sociedad es por lo que propongo como primer marcador fundante de identidad mexicana la pautación de relaciones de pareja establecida por Hernán Cortés.
Cuando se trata de revisar ó estudiar alguna característica de la sociedad mexicana se encuentra casi invariablemente una referencia constante a la Conquista del Imperio Azteca conseguida por Hernán Cortés y sus 500 conquistadores. De entrada llama la atención la tremenda personificación del Capitán español tratando su sorprendente hazaña como una empresa personal más que determinada por el Imperio Español.

Realmente pareciera que Cortés es uno de esos “Hombres Clave”, que por sus características, el enorme poder que llegó a poseer y la magnitud excepcional de su hazaña, son capaces de dejar un registro en la mente de sus contemporáneos..
Hoy por hoy es una práctica extendida, implícitamente aceptada en nuestra sociedad, el que el hombre tenga lo que todavía se llama “catedral y capillita” ó “casa grande y casa chica”. Esto es, esposa y amante fija.

Desconozco estudios formales sobre esta costumbre y no creo que se hayan llevado a cabo porque creo que forma parte del área negada de nuestra cultura, pero veo su persistencia y ubicuidad en todos lados.
Cortés inauguró ese patrón de relaciones de pareja al tener como “catedral” dos esposas españolas consecutivas - con fuertes sospechas de que asesinó a la primera – y al menos cuatro amantes indígenas.

El ejercicio de esta forma de masculinidad seguramente no es exclusivo de la cultura mexicana pero, donde adquiere tintes sui generis, peculiares es al estudiar las características de las mujeres que participan en éstos triángulos – en ocasiones polígonos”- poligámicos.

He escuchado y revisado situaciones triangulares en múltiples ocasiones. He tenido el privilegio de analizar el triángulo desde el vértice del hombre; desde el de la esposa y desde el de la amante. He podido advertir que la poligamia masculina está presente y es aceptada en todas las clases sociales pero, por motivos económicos obvios, la instalación del triángulo fijo, con hogar establecido para hombre-esposa-hijos y hogar establecido para mismohombre-amante-hijos ocurre, predominantemente, en el nivel económico medio-alto y alto.

Los polos femeninos del triángulo, en casi todos los casos que he conocido, toleran la situación pero resisten intensamente el análisis objetivo de la misma.
En todas las culturas existen las distorsiones de los hechos pero en la mayor parte de ellas se reafirma una corriente epistemofílica que lucha por conocer los hechos, una peculiaridad en muchas relaciones interpersonales de nuestra cultura, particularmente las de pareja, es la aniquilación de lo fáctico, la tenaz y consensualizada negación o distorsión de los eventos que llevan carga afectiva.
Regla curiosa pero rigurosamente aplicada a las relaciones interpersonales. Eventualmente , el daño infligido por el polígamo a la Otredad es tan innegable, tan evidente, tan cruel y amenazante que el agente niega cualquier responsabilidad personal y la proyecta, con identificación, a cualquier tipo de fuerza para-personal, aún así, este mecanismo es universal, cualquier criminal del mundo recurre a este recurso. La originalidad nacional consiste en la enorme frecuencia con que la Otredad, los demás, incluida la afectada, aceptan rápidamente el mecanismo, eludiendo mayor exploración.

El llevar a sus últimas consecuencias la revisión de los hechos desagradables es profundamente temido porque habría que aceptar con plena conciencia la poligamia (a la manera de los Mormones antiguos) ó decidir que la relación es inviable ante esta alternativa. He escuchado a muchas de nuestras mujeres decir: “mas vale mal acompañada que sola”.
He visto y escuchado como tanto esposas como amantes ponen en marcha mecanismos culpígenos para obtener ganancias materiales y/ó emocionales en la relación con el “macho”.

Por supuesto que a ningún paciente, hombre o mujer, le he interpretado jamás que Hernán Cortés ó La Malinche están metidos en su cabeza como tales...sería absurdo, y sin embargo, en el “nuevo hallazgo” del objeto se pueden detectar algunos rasgos con persistencia transgeneracional, poderosísimos, difíciles de modificar y, presentes en muchos individuos, formando una unidad de masa. Estos Objetos, en esos individuos, debieran poder ser rastreados al núcleo familiar original.

Se puede, aunque se requiere el arduo trabajo de interpretar empáticamente mecanismos concientes e inconcientes que resisten el análisis de deslealtades, mentiras, sobornos, trampas, violencias, deshonestidades variadas, agresiones, falta de ternuras, incapacidad para trascender del coito a sexualidad plena, desconfianzas caracterológicas y, finalmente, quizá englobando todo, las dificultades para amar maduramente a La Otredad, a los diferentes (Cfr. :la conversación Marín – Nasif transcrita previamente).
Todos estos síntomas los he podido encontrar en todos los géneros. Y, en la gran porción de mexicaneidad que los tienen es posible advertir una especie de infantilismo, con hipersensibilidad a la crítica, negación de responsabilidades, demandas de amor incondicional y evasión de toma de decisiones y de comunicación franca (en todos los géneros).

Ocasionalmente alguna mujer-esposa decide terminar con el triángulo y opta por iniciar el proceso de divorcio. Enfrenta entonces a dos poderes institucionales mantenedores del status quo: el poder judicial y el eclesiástico.
He escrito antes que el diseño judicial de nuestro sistema de “impartición de justicia” tiene el toque de la perversión, perversión entendida como la conducta que se desvía de la consecución de la meta deseable, explicitada en nuestras maravillosas y “primermundistas” leyes escritas, Cfr. “Moral: ¿Árbol que da moras?, caso Carmina”.

En el mismo Caso Carmina se advierte la presencia del otro gran poder mantenedor del status quo: el de la iglesia católica mexicana que resiste, intensamente, cualquier posibilidad de modernización y de avance hacia la equidad de género. El sacerdote que desde hace muchos años ha sido el guía espiritual de Carmina le ha dejado en claro que "ese hombre", de acuerdo a la iglesia, "será tu marido para toda tu vida".


Seguiré

15 comentarios:

TheJab dijo...

Visita y lectura. Dejo constancia.

Saludos desde mi casa grande (la única).

Martín Bolívar dijo...

Está muy bien el análisis que haces y creo que es algo que ocurre prácticamente en toda Latinoamérica. Es bueno conocer lo que te pasa y las influencias del pasado, de tus antepasados, pero, por otro lado, creo en mi modesta opinión que deben romperse los lazos con ese pasado, sin olvidarlo por supuesto, y echar a andar en una nueva identidad que sirva para progresar y salir del pozo.

Donbeto dijo...

Joel:
Hago constar que me consta tu constancia.
Me gustaría hacer una encuesta sobre infidelidades ocasionales y mantenimiento de "casas chicas y grandes" en triángulos permanentes.
Recuerdo tu canción con la poderosa narrativa del deseo y tentación pero "no te la echaste". Creo que es maravilloso cuando se consigue hacer una sociedad total con otra persona.
Saludo

Martín Bolívar:
Apellido ilustrísimo el "Bolívar".
Creo lo mismo.
La única acotación que haría es que no se puede romper con un pasado traumático a menos que se le comprenda para poder conseguir que no interfiera con el presente y, más aún, para que se enriquezca con lo nuevo.
Saludo, Martín

TheJab dijo...

... y a mí me gustaría que la hipotética encuesta tuviera resultados fidedignos, reales, creíbles (¡ja!).
Cuando trabajé para el INEGI en el censo del 2000 me di cuenta de qué tan poco creíbles son los resultados, al menos en mi ciudad. Sí, estoy en frontera. Para colmo, me tocó supervisar el área circundante con el consulado americano... muchísima gente daba información falsa o se negaba a dar información. Me imagino la cantidad de mentiras que resultarían de tu encuesta. Tal vez exceptuaría los casos en que las tres partes son totalmente conocedoras de la situación y la aceptan.
Me consta y dejo constancia de esto: que la mayoría de los hombres que conozco son infieles (sin que esto signifique que tengan casa chica, tal vez por no ser de clase media-alta ni alta) y que no muestran la menor señal de incomodidad o arrepentimiento. Incluso tienen argumentos según ellos 'de peso' para justificar su infidelidad (no me pidan nombres).

Se dice que debemos conocer la historia para no caer en errores pasados. Creo que el asunto de la infidelidad, la casa chica, los triángilos y similares tiene que ver más con otras cuestiones que con el pasaje cortesiano.
De lo prehispánico, por fortuna ahora son impopulares los sacrificios de vida en favor de los dioses.
Los 'gachupines' cambiaron 'dioses' por 'Dios'. NO, creo que lo escribí sin pensar... tachen lo de 'gachupines' y pongan 'evangelizadores'. Pero estoy perdiendo el tema central...

Cierro este comentario con algunos argumentos que he escuchado de MIS conocidos para justificar la infidelidad.

• Todos los hombres somos infieles
• Porque puedo
• Porque soy un enfermo sexual
• Está más buena que mi vieja
• Me aburro de comer la misma sopa todos los días
• Pos se me lanzó...
• ¿A quién le dan pan que llore?
• Mi esposa es frígida
• Pos nomás...
• Estaba inmaduro (tiempo pasado)
• Andaba muy pedo (tp)
• Mi vieja ya no me quiere
• No me pude resistir
• La carne es débil...
• Sí, soy un pecador ¡¿y qué?!

Donbeto dijo...

Fíjate Joel que yo mismo me he preguntado muchas veces si mis especulaciones no serán puras puñetas mentales (eg: ejercicios solipsistas en los que a falta de objeto se fantasea y se construye al objeto a la medida de las necesidades).
Me he preguntado muchísimas veces si el enlace que creo que hay entre algunos síntomas de nuestra cultura (infidelidad, por ejemplo) con el pasado remoto, no será un autoengaño en la misma línea de lo que creo que le pasó a O. Paz. Después de todo la infidelidad debe ser una tendencia universal y, si nos quedáramos en ese plano de análisis, mis especulaciones no serían otra cosa que otro síntoma de la obsesión por la mexicaneidad.
Pero creo que la manera en que se definen las relaciones de pareja en nuestra sociedad tienen singulareidades que se deben estudiar y me ha interesado revisarlo desde la perspectiva histórica porque, desde un punto de vista ahistórico se cae en el simplismo del "hombre macho", la "esposa-madre santa, sometida" y la "puta libertina que seduce a los hombres comprometidos" que no creo le haga justicia a la enorme complejidad psicológica de los participantes.
Agradezco mucho tu comentario y para hacerle justicia tengo que responder más cosas y argumentar mejor. Lo intentaré por la noche porque en este momento me ocuparé con una persona que ya toca a mi puerta.
Saludo

Donbeto dijo...

Reanudo:
Se lee muy ingenuo mi impulso encuestador. Me recordaste a un viejo y admirado conocido (su muerte no nos dió tiempo de ser amigos) que me decía: "Humberto, eres un ingenuo. Un día aprenderás que las estadísticas son como las mujeres en bikini: enseñan mucho pero no lo más importante"
Sin embargo, un instrumento encuestador bién diseñado debe ser capaz, al menos, de detectar la confiabilidad de las respuestas.
Provocaste amplia sonrisa cuando leí las argumentaciones de tus conocidos para ser infiel...¡Las he escuchado todas yo también!
¿No quieres ser encuestador?
Pero insisto que eso se puede encontrar en general en toda cultura latina.
¿Viste el film "Analízame", donde el psicoanalista quiere disminuir la infidelidad del mafioso en terapia y éste responde :"es que mi amante me dá muy buenas mamadas".
El terapeuta responde: "Pues enseña a tu esposa a mamártela" y el paciente se indigna y casi lo mata diciendo: "¡¿Cómo crees que con la boca que besa a mis hijos voy a querer que me la mame?!!!
Con múltiples variantes he oído ese tipo de argumentación en muchos conocidos y amigos.
Pero...entonces...¿hay algo diferente en la infidelidad mexicana?
La especificidad que he visto es que nuestras mujeres (esposas y amantes) saben de la tringulación y, en parte, la justifican, en otra parte intentan explotar la culpa (si el hombre no se sintiera culpable -aunque inmaduramente-, no se esforzaría tanto en negar la infidelidad. Seríamos, por así decir, cultura árabe) y, esto suena todavía más jalado de los pelos, ambos polos femeninos dan salida a una profunda necesidad infantil de competir, de sentirse más poderosa que la rival, reflejando, creo yo, viejas batallas con la mujer más importante de sus vidas. Sus propias madres.
¿Podrías (podrían)creer que esto es posible?
Saludo casi fiel

TheJab dijo...

Muy interesante todo lo expuesto por usted, DonBeto (como siempre).
Seguirá, esperaré (ya se la sabe).

Lo que sí me causa un poco de contrarierad es que después de responder a Martín Bolívar y a TheJab (yo) ha respondido usted también a un tal 'Reanudo' que yo nomás no encuentro por ningún lado...

Semper fidelis, fiat lux.

Caro dijo...

( ...Qué barbaridad , los justificativos de la infidelidad son universalmente machistas...de leerle los justificativos que le han dado a su comentarista me doy cuenta que hay cosas que no cambian independientemente de la sociedad en la que crezcamos..)

Hola Dobeto, pasé por aquí a leerle un rato , le dejo un abrazo frío desde Misiones. Le cuento que ayer nevó en Buenos Aires, la primra vez en 89 años, qué tal? Es el tema del día.

Un beso,
caro

Blog de Kekox dijo...

Don Beto, como esta usted alla por Monterrey.

No conocemos mucho de los habitos sexuales de los indigenas en 1492, personalmente creo que no les maravillo mucho el comportamiento poligamo de Cortez, vea usted el comportamiento sexual de los tarahumaras u otro grupo indigena mexicano en esta epoca (que creo no difiere mucho de lo que hacian mil años atras ya que ellos se aferran a vivir en sus costumbres, o tal vez como una secta religiosa, sus lideres buscan aislar al grupo para controlarlo mejor) y se da cuenta uno de que no son precisamente inocentes almas que fueron contaminadas, violadas, manchadas, por nuestros antepasados los conquistadores, sino que moralmente tal vez (y digo tal vez) eran peores los indios quienes sacrificaban niños, virgenes, prisioneros de guerra, todo esto viendolo como algo normal, bueno y deseable.

De su moral sexual jamas he escuchado nada, pero estoy seguro que las infidelidades existian; creo que solo en una sociedad gobernada por mujeres se veria bien que una mujer tuviera varios hombres aunque fuera a escondidas, en todas las demas es visto mal, porque al mandar el hombre en la sociedad, cada hombre en su casa es el rey, y el rey puede tener las mujeres que quiera y jamas aceptar que le sean infiel....

tal vez el machismo venga de querer ser "rey", el estilo de los reyes de antes, ya ve usted que el rey David tuvo mil mujeres, y su hijo Salomon diezmil, entonces el que menos mujeres tiene, pregunto, ¿menos hombre es?, y digame usted que Rey en la historia desde los primeros tiempos no ha tenido muchas mujeres, su harem, sino, digo, para que quiere ser Rey?..... tenemos asi que en aquella sociedad donde las mujeres mandan, la Reina debe tener muchos hombres, igual las "reinas" de la casa; pero como aqui mandamos los hombres porque por eso las mantenemos, aqui se hace lo que yo digo.... a la hora que YO quiera voy a lavar los trastes.

Donbeto dijo...

reanu....perdón...Thejab:
vir prudens non contra ventum mingit....creo que ni queda pero quise latinajear un poco y en tu honor:
amicus certus in reincerta cernitur.
Semper fidelis; nemo liber est qui corpori servit.
Por tratar de impresionar creo que escribí a lo pendejus.

Caro: Sabía que algo faltaba en mi blog: belleza e inteligencia conjugadas en una misma persona.
¿Cuáles son los argumentos para la infidelidad femenina?
El que más he escuchado yo es : "Mi marido es un buen padre y un buen proveedor pero no lo deseo. "X" es un cabrón pero me hace sentir mujer....."
Otro es una verdadera y rotunda mexicanada: "se me hizo fácil"
.....
89 años sin nieve en BSAS! creí que la ciudad se blanqueaba cada año!...ignorante que soy.
Claro que debe ser el tema del momento y si tenemos una idiosincracia parecida será tema por muchos años.
Siendo yo prepúber ocurrió la nevada más grande de que se tenga noticia en monterrey (manto de 60 cms de grosor) y los que la presenciamos todavía la hacemos tema de conversación.
Saludo investido con cariño hasta Misiones.

Kekox:
Me dá gusto saber que ambos pertenecemos al club de la hombría irreductible: tu lavas las ollas cuando tu quieres y yo barro y trapeo con voz charro mandón cantando "pero sigo siendo el rey" (risa medio jota)

Fíjate que si hay escritos sobre la reglamentación sexual en Tenochtitlán. Las referencias principales en el tema son Motolinea y Sahagún uno de ellos -no recuerdo quién- narró que la nobleza náhuatl era abiertamente polígama e incluso, endogámica. Pero dejó escrito también que la población en general, hombres y mujeres, eran severamente castigados por infidelidad.
Un dato curioso es que la homosexualidad era aceptada en esa cultura pero solo acompañada de trasvestismo y afeminamiento. Si dos hombres varoniles practicaban la sodomía eran ejecutados.
Aunque he estado en la zona Huichol de Nayarit y en la Tarahumara de Chihuahua y más remotamente en Chiapas con los tzotziles, creo que la posibilidad de un desarrollo autónomo hacia la constitución de ciudades indígenas se cortó para siempre con la conquista. Al mantenerse en ámbito rural, en comunidades relativamente pequeñas y necesariamente afectados por costumbres del entorno "modernizado"(alcohol, sincretismo mágico-religioso, formas mixtas de propiedad, etc.), creo que es poco probable que nuestros indígenas actuales reflejen, vis a vis, a sus ancestros remotos.
Estimado Kekox, hazme un favor contestando: ¿Qué impresión tienes sobre infidelidad en tu entorno?...¿predomina como creemos Thejab y yo?
Saludo directo a Delicias

Antonio dijo...

Don Beto: dejo constancia de mi visita. Leeré y comentaré más tarde, en cuanto termine de lavar y planchar lo que tengo sobre mi escritorio.

Un Abrazo

Blog de Kekox dijo...

Don Beto, opino igual, actualmente predomina la infidelidad, siempre ha sido, vea usted los mandamientos,
asi que es algo que actualmente y en tiempos antiguos ha sido tan practicado que Dios considero necesario mencionarlo 2 veces distintas, esto es, recalcando, porque sabia que es algo de lo mas dificil para la gente: No cometeras adulterio, No desearas la mujer de tu projimo.

un saludo.

Donbeto dijo...

Antonio:
Como siempre: bienvenido siempre tu comentario.
Pondré un escritorio en la cocina de mi casa....mmmh

Saludo

Kekox:
Siempre ha existido...y existirá. Estoy de acuerdo con eso.
Lo que me parece apasionante es la forma en que cada cultura le pone "sal y pimienta" en dosis peculiares al asunto.
La antigua reglamentación judía, continuada por el cristianismo, deja un margen amplio para interpretaciones, eg. "no desearás a la mujer de tu prójimo" se queda corta ante la enorme diversificación del deseo en la modernidad.
Si creemos que hay un predominio de infidelidad en la mayor parte de los mexicanos varones (creo que debe estar en aprox. el 90% de hombres), obviamente debe haber una gran cantidad de mujeres mexicanas que aceptan dicha situación y que "desean al hombre de su prójima"....eso me parece apasionante pero ante la falta de datos "duros" no queda otro procedimiento para estudiar el asunto que especular a través de inducción y deduccción.
Saludo y gracias, Kekox

Antonio dijo...

Ahora sí comento un poco.

Siempre me ha costado mucho escuchar (ya no digamos entender) la jerga de la psicología sin sentir que hay mucho de simple y mucho de complicado en eso. No estoy haciendo una crítica a la psicología como disciplina, soy demasiado ignorante en el tema como para siquiera pretenderlo, sino sólo a mi percepción de su lenguaje específico.

Ahora al punto. De lo que presentas me quedo con la sensación de que estás proponiendo una especie de patología... No, suena demasiado, digamos, modelo de percepción interior que se expresa en comportamiento, algo así como el complejo de Edipo o de Electra, pero a nivel minicolectivo o familiar y adaptado a nuestro país. Tuve esa sensación, sobre todo, cuando dices:

"Por supuesto que a ningún paciente, hombre o mujer, le he interpretado jamás que Hernán Cortés ó La Malinche están metidos en su cabeza como tales...sería absurdo, y sin embargo, en el “nuevo hallazgo” del objeto se pueden detectar algunos rasgos con persistencia transgeneracional, poderosísimos, difíciles de modificar y, presentes en muchos individuos, formando una unidad de masa."

Que podría extenderse hasta afirmar que el [¿Complejo?, ¿Hallazgo?, ¿Fenómeno?, como sea...] se puede presentar en grupos o familias triangulares (o n-poligónicas) que desconozcan por completo la existencia de Cortés y de Doña Marina (me disgusta eso de Malinche ¿Seré parte del complejo colectivo?), o que se limiten a conocerlos de oídas y en estereotipos: Cortés el conquistador que destruyó nuestra cultura, Malinche, la mujer que prefiere un hombre güero a un moreno. ¿Es real el complejo de Edipo? ¿Qué significa ser real? De la misma manera puedo ser sujeto del complejo de Edipo sin saber nada de Edipo como personaje sino sólo a través de su conocido complejo o aun ni eso.

Y aun queda la última pregunta ¿De verdad somos los mexicanos más infieles que los hombres de otros países? ¿Puede el esquema catedral-capilla considerarse un rasgo típico de nuestra cultura más que de, digamos, la de alemanes, rusos o japoneses?

Un Abrazo

Donbeto dijo...

Antonio:
¡Gulp!...y ahora...¿quién podrá contestarte?...espero inutilmente a que el retrato de Sigmund cobre vida y diga: ¡Yo, el analista descolorido!...ni modo, tendré que intentarlo yo.
Fíjate que la primera parte de tu comentario me confronta no con la jerga de la psicología (que en realidad intento usar poco ó explicitarla comprensiblemente) sino con una segura dificultad mía para no dispersar el foco de mis escritos, de tal forma que es dificilísimo descubrir las hipótesis centrales de mis lúdico-sudorosos esfuerzos.
Sé que tengo una línea de pensamiento que pretende estudiar lo que, efectivamente, considero socio-patología en nuestra cultura y que en forma discontínua he ido planteando desde el principio en las siguientes líneas generales:
1.- Identidad nacional disociada (y que intento rastrear en dos grandes clases sociales escindidas: élite y marginados)
2.- Intento rastrear,históricamente, lo que considero "perversión institucionalizada" que permite un sistema judicial extremadamente corrupto y favorecedor, invariablemente de los privilegios de la élite.
3.- Intento demostrar que la extraordinaria sobrevivencia de esos nefastos métodos judiciales en nuestra sociedad solo se pueden explicar por la presencia ubicua (en la mayor parte de los individuos)de lo que he llamado "Principio absolutista" ó autocrático que, de acuerdo a lo que he observado repetidamente -aunque sin rigor metodológico ó estadístico- está presente en todas las intereacciones significativas (madre-hijos; hombre-mujer; patrón-empleado, etc).
4.- Sostengo que la élite ha sido exitosa en camuflagearse, engañándose incluso a si misma, para mantener sus privilegios, mediante el uso de engañifas diversas ("buenas conciencias", "mexicaneidad maniquea", "falta de rigor intelectual",evitación de estudios sobre sí misma; uso de mitos religiosos, etc)
5.- He sostenido que hay una vieja tradición, instituída desde nuestros comienzos como nación plural,hasta la fecha, de uso de violencia y falta de respeto a los mínimos derechos individuales y humanos.
6.- me apasiona tratar de entender lo que ocurre en la unidad básica de inculturación: parejas, triángulos y polígonos, porque creo que ahí(en mentiras, engaños, autoengaños, rivalidades y competencia entre las(os)participantes PUDIERA estar la razón de la tenacidad del resto de la patología social y cultural. No pretendo haberlo conseguido pero creo válido, finalmente, esforzarse en llegar a comprender lo que motivó y motiva aún mis divagaciones y que creo que fácilmente se pierde en el formateo y cultura blogueros y. por supuesto, por mi propio estilo: la terrible, descarnada, cruel y despiadada violencia que hemos vivido en todo el país y particularmente en Monterrey (mi segundo escrito en este espacio).

La psicología, la psiquiatría y el psicoanálisis son oficios que en la actualidad, en todo el mundo, distan mucho de tener homogeneidad ó identidad compartida. Hay jergas múltiples, esquemas referenciales variadísimos y, operativamente, se pueden encontrar técnicas psicológicas que van desde lo absurdo y rídículo hasta la mayor pretensión de cientificidad.
Lo que he intentado hasta ahora, aunque influído por teoría psicoanalítica, creo que cae mucho más en los terrenos de la antropología social.
En éste escrito no usé el concepto "Edipo" pero en el pasado, hablando de la sociedad náhuatl, mencioné que "no se había estructurado todavía en el nivel edípico"...¿lo tomarías de ahí?
Por supuesto que todas las manifestaciones del deseo, incluída la infidelidad fantaseada ó practicada, son universales y se encuentran en todas las culturas.
Trato de descubrir las singularidades de nuestra cultura y planteo que estas, si acaso existen, se tendrían que encontrar no en el subsistema masculino sino en el femenino.
Abundaré sobre eso en mi siguiente escrito, en cuanto despeje mis días de exigencias agregadas a las habituales
Te saludo, Antonio, con gusto