sábado, julio 21, 2007

MI LADO MARICÓN

Para Kekox, con desacuerdo, pero con afecto


En México, ocupados permanentemente con la política de la cotideanidad y la supervivencia elemental no se ha dado (todavía) el intensísimo debate que, por ejemplo, ocurre actualmente en España en relación a la Fiesta Brava. "Tauromafiosos" llaman unos a los que les responden: "Hipócritas protectores de animales".

Una sola vez fuí a ese espectáculo. Tendría 6 años de edad. El torero era Lorenzo Garza. "El ave de las tempestades" era su mayestático apodo y era ídolo de mi progenitor. El lugar era la Plaza de Toros “Monumental” Monterrey.

Empezaron a clavarle las banderillas al animal y al ver la hemorragia abundante brotando de su lomo, empecé a llorar en silencio, bajé la cabeza y cerré los ojos.

Nos acompañaba mi padrino de bautizo y fué el quien advirtió mi conmoción. Interrumpió el éxtasis de mi padre y le dijo:
-“Compadre, el chamaco está asustado y no quiere ver la corrida. No se nos vaya a hacer maricón”-


Pocas cosas en mi vida me han fortalecido más que la reacción de mi viejo.
-“ M’ijo: ¿quiere que nos váyamos?” (así, acentuado preparoxitónamente)
Sin poder hablar, asentí con la cabeza.


Mi viejo se incorporó, me tomó de la mano y nos fuimos. Todavía alcancé a escuchar al padrino decir:
-“Haces mal, Compadre”-


A la distancia sé, sin titubeos, que pocas cosas me han hecho tanto bien como aquel lejano episodio.

Crecido, argumentaba con mi padre contra lo que me ha parecido siempre un espectáculo primitivo. Él, aunque parco y siempre hierático, me daba sus concisos argumentos. Nunca dejó su profunda afición y yo aprendí a respetársela seguramente porque él, natural y amorosamente, respetó mi aversión.

Siempre cerraba nuestras discusiones diciendo:
“M’ijo. No hay nada mejor que la Fiesta Brava para enseñar que hay luchas de vida ó muerte”


Personalmente no siento ningún placer ante el ritual, sangriento, cruel y despiadado, de causarle dolor a la bestia, a la subespecie “toro de lidia” que, por cierto, en un programa genético sorprendente, nunca se arredra y, a cada dolor, responde con más furia.

Pero debo decir que si no se me despierta placer en ello se me despierta horror cuando el que gana es el toro.

6 comentarios:

Aaron Ortiz dijo...

Hola Don Beto

Que afortunado fuiste en tener un padre que te defendiera así. El mío no decía nada cuando a veces yo mostraba sensibilidad. Podía percibir en su silencio sus dudas respecto a mi.

Donbeto dijo...

Aarón:
Sé lo que es eso.
Muchos padres y madres (debo agregar)en la bienintencionada actitud de hacernos "machitos" nos llenan de inseguridades.
Mi padre compensó, con creces, algunas reacciones de ese tipo con la extraordinaria, agradecible y reforzadora acción que narré.
Abrazo con pretensión reconfortante

TheJab dijo...

:D

Constancia de lecturas.

Volveré, estimado Donbeto.

Donbeto dijo...

Joel, amigo, como ya es costumbre dejo constancia de que ví tu constancia.
Cierro el estanquillo temporalmente.
Deseo que tú y tu familia la pasen tan bién como espero pasarlo yo.
Un Abrazo

Blog de Kekox dijo...

Don Beto, aunque desconozco el significado de la palabra "preparoxitónamente" (la palabra misteriosa de hoy), me gusto que compartiera su experiencia de la niñez.

A usted lo mueve la sensibilidad, pero a mi me mueve mas la injusticia (y claro tambien la sensibilidad, pero no tanto, no crea usted) hecha a un ser que aunque es el invitado principal de la fiesta brava, no es el festejado.

esa injusticia don beto, esa injusticia del maltrato a los animales, uno de los temas de "el planeta de los simios", una de las razones (razones) por las que se prohibe el uso de pieles de animales en abrigos, esa injusticia es el porque yo no siento molestia cuando al torero lo coje el toro, ya que el torero entro al ruedo por voluntad propia y sabiendo a que se atiene.... asi, que se chingue

TheJab dijo...

Hago eco a Kekox: ¡que se chingue!